El ogro sonriente
Un ogro se apareció un día enojado, asustando a todo el pueblo; solamente viéndole la horrible mueca de su cara, la gente huía espantada. Nadie osaba enfrentarlo mientras profería gritos y palabrotas que reflejaban su furia.
Un pequeñito se le acerco sin que este lo percibiera y le tocó tiernamente la punta de su camisa… el ogro enojado ante tal impertinencia giro el cuerpo para descubrir quién era el que lo importunaba y entonces, su ira se fue desvaneciendo, pues del rostro del infante dibujó la más tierna de las sonrisas... El ogro quedo paralizado mientras el niño le decía... no te enojes... sé que te duele la pancita… así como ayer me dolía la mía y tenía la misma cara malhumorada como tu...
El ogro le miraba sorprendido pues había adivinado el motivo de su mal humor...¿ y qué puedo hacer? le preguntó el ogro… tómate tu medicina le dijo el pequeñín ofrece tu dolor por alguien y entonces sonríe, y entonces tu dolor pasará, eso me dijo mi abuelita y funcionó... el ogro contento de que alguien le escuchará y lo tomará en cuenta, sonriendo un gracias le dio al pequeño y ya más tranquilo regresó a casa... mientras le veía alejarse... el niño desapareció de repente entre la brisa y los árboles... apareciendo en lo alto de los cielos un pequeñito arcoíris.
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Nelly Martínez Rosado [6/8/2012 12:11:19 AM]
Cuentos como éste nos ayudan a ver más allá de nuestros juicios o de los parámetros que tenemos establecidos, felicidades por su publicación

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