La Margarita “Pilinas”. Más de 60 años de trabajo y dedicación
Nuestro querido Umán guarda historias de trabajo, esfuerzo y dedicación de mucha gente que ha sabido salir adelante, librando muchos obstáculos para lograrlo. Sus experiencias de vida hablan de valores que inspiran a gente de todos los tiempos y nos infunden la esperanza de que es posible conquistar nuestra meta de vida si a esta lucha le agregamos amor, esfuerzo y trabajo. Hoy conoceremos la historia de un popular restaurante en Umán, se trata del Restaurant “La Margarita”, un lugar que todos lo umanenses conocemos como “Pilinas” y que en la actualidad es una parada obligatoria para muchas personas que visitan nuestra querida ciudad de Uman y que desean llevarse en el paladar un recuerdo del sabor de nuestra tierra.
El Umán de hace 60 años.
En nuestros tiempos, en cualquier día y en particular los fines de semana, en muchos hogares las familias suelen vender distintos tipos de comida: salbutes, panuchos, hamburguesas, hot-dogs, caldos, etc. Todos lo saben y cada quien tiene su preferido. Pero en aquel entonces no se tenía esa costumbre. Hace 60 años únicamente existían algunos puestos de comida y servicios alrededor del parque principal, la gente sabía que si quería comprar comida, lo mejor se conseguía en aquellos puestos del parque, algo muy parecido a lo que hoy en día se vive en temporadas como las de carnaval cuando alrededor del parque se instalan puestos de comidas, pero una cantidad notablemente inferior.
Los puestos.
Entre los pocos puestos que en aquel entonces se encontraban en el parque estaban ”La Buena Suerte” de Don Taco Uc, que se dedicaba a la reparación de bicicletas pero también vendía chicles, flanes y cigarros, muy diferentes a los que ahora conocemos, los de entonces eran más un producto artesanal que comercial. Frente a “La Buena Suerte”, estaba ”El Piojito”, un puesto en el que trabajaba como ayudante Don Luis Felipe Uc Rosado, en aquel entonces novio de Doña Juana Isabel Paredes Bermúdez y posteriormente, inseparable esposo. Apoyados en uno de los muros de la iglesia, estaba el puesto de Doña Chauita, abuelita del propietario del restaurante D’Julios y junto a ella el de Don Fernando Sierra. En el parque también estaba ”La Guadalupe” de Don Pancho Montero. Frente a Maralen estaba Doña Ana Ávila
El Piojito
En El Piojito, Don Luis Felipe Uc Rosado era ayudante de Don Pedro Ruiz quien al cambiarse este a su puesto en el mercado, le dejo en renta el puesto a Don Felipe. Se trataba de un puesto sencillo y pequeño en cuyo espacio apenas alcanzaba una nevera y un mostrador. Por la renta de este local, Don Felipe debía pagar la cantidad de 50 centavos diarios, cantidad que en la mayoría de las veces no se podía alcanzar con la venta diaria de granizados y refrescos, tomando en cuenta el mal estado de su nevera. Las adversidades no desanimaron a Don Felipe y a su esposa y después de años de trabajo y ahorro, pudieron comprar el puesto en 3 mil pesos y al hacerlo, decidieron cambiarle su nombre a ”La Margarita”, nombre que recibe en honor de su hija que lleva el mismo nombre.
Cambio de lugar.
En 1973 y bajo la administración de Don René Gonzalez Gonzalez, la autoridad municipal determinó que los puestos ya no podían seguir operando alrededor del parque. Una alternativa era pasarse al mercado pero esto no le gustó a Don Felipe, así que decidieron mover su puesto al lugar donde vivía, su casa, su hogar, que se encontraba al lado del local donde hoy se ubica una tienda de pinturas Comex. Otros hicieron lo mismo, como el caso de Doña Mimi Sierra, que traslado su puesto a su casa.
Este cambio supuso nuevas dificultades pues habría que realizar algunos gastos para adaptar su casa para poder continuar con la venta de comida que en aquellos tiempos nunca eran suficientes para realizar tanto gasto. Así que hicieron lo mejor dentro de sus posibilidades y continuaron con la venta de comida y bebidas como Sidra Pino, Coca y Pepsi. Un día recibieron la visita de Don Fernando Sarlat, representante de la Pepsi, con quien ya tenían cierta amistad y le dijeron que la casa estaba hecha para vivir, no para ser un restaurante. Él los animó a rentar un nuevo local para establecerse, uno más acorde y que cuando lo consiguieran, él los apoyaría.
El local de “La Margarita”
El entonces ex alcalde, Don René Gonzalez, los estaba apoyando para conseguir un nuevo local en renta cerca del mercado, sin embargo Don René falleció y no pudieron concretar su traspaso a un nuevo local. Juntos, Don Felipe y Doña Juana, siguieron buscando la manera de salir adelante, ya que la venta en su casa era muy escasa debido a que no era un lugar muy cómodo para comer. Así fue cuando visitaron a Don Carlos Sansores quien en ese tiempo era el propietario del local que ahora ocupa “La Margarita”. Antes de establecerse, en ese local había una paletería. El local se encontraba en malas condiciones, pero ofrecía suficiente espacio para levantar ahí un restaurante, al mismo tiempo que contaba con una ubicación privilegiada: en el centro de Umán. Acordaron pues la renta del local, pero les aclararon a Don Felipe y a Doña Juana que la situación del local no era exactamente buena y que todos los gastos de restauración debían correr por su cuenta.
Motivados con la idea de poder mejorar su situación al tener un lugar desde el cual puedan atender mejor a la gente y estar más a la mano, iniciaron la restauración del local. El hijo de Don Fernando Sarlat los apoyó con una cortina metálica para la puerta, la misma que podemos ver ahora y que ha estado ahí desde que ocuparon ese local el 31 de Agosto de 1973.
Con una inversión de 12 mil pesos acondicionaron el nuevo local que obtuvieron en renta. El propietario, Don Carlos Sansores, les dio permiso para hacer la restauración necesaria con la excepción de la creación de baños. Así que cuando la gente iba a comer a La Margarita y necesitaba un baño, iba al patio del local que es era muy grande. Y así fue como reanudaron su trabajo en este nuevo sitio, por el que aún debían pagar una renta, que cada año aumentaba.
Un local más estable.
Luego de un tiempo de pagar renta, Don Felipe y Doña Juana, querían tener un local más estable. Hablaron con Don Carlos Sansores para comentarles que iban a cambiarse de lugar ya que querían tener uno propio. Don Carlos le ofreció en venta el local por 1 millón de pesos, de los pesos de aquel entonces. El trato consistía en pagar la mitad al confirmar la venta y la otra mitad al entregarles los documentos de la propiedad, trámite que aproximadamente tardaba de 2 a 3 meses.
Eran los meses anteriores al fin de año y sabían que, para el tiempo que les quedaba, no les iba a ser posible juntar el saldo. Sin embargo, le pidieron a Don Carlos la oportunidad de pagar el resto del dinero después del carnaval. En aquellos tiempos los carnavales en Umán eran muy famosos en todo el estado y su duración era mucho más extendida que en los tiempos actuales. Don Carlos accedió. Con mucho esfuerzo y trabajo, en ese carnaval lograron reunir la cantidad necesaria y fue así como pudieron ser propietarios del local que hoy ocupa “La Margarita”.
Esta historia que se inició hace 61 años, ha cambiado con el tiempo, pero hoy en día Pilinas, es un punto de referencia en Umán.
Pilinas.
Mucha gente nos ha preguntado ¿por qué Pilinas?. Don Felipe ha sido un hombre trabajador toda su vida. Perdió a su padre a los ocho años y aprendió del trabajo desde muy pequeño. Una vez siendo un niño, lo mandaron a comprar unas aspirinas. El pequeño y obediente Felipe fue a la tienda y en lugar de pedir unas Aspirinas, pidió unas Pilinas. Quedando grabado de esta manera el apodo en su persona.
Agradecimiento.
La Voz de Umán, agradece a Doña Juana Isabel Paredes Bermúdez y a Don Luis Felipe Uc Rosado por abrirnos las puertas de su hogar y compartir con todos los umanenses su historia de vida llena de trabajo, esfuerzos y dedicación. No hay persona en Umán que no sepa de la Lonchería “La Margarita” mejor conocida como Pilinas, un delicioso lugar para comer y compartir, que además encierra una bonita historia umanense.
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Las opiniones expresadas a continuación son los puntos de vista de los cibernautas y no de la Voz de Umán.
maria [1/19/2012 4:27:38 PM]
ESTA muy bonito este reportage, ya que esta es gente muy trabajadora que se a esforzado por salir adelante y no dejar que las costumbres camien. Felidicades a Dña, Juanita.
roger casanova [1/19/2012 5:57:11 PM]
La verdad me consta cuanto mis abuelos se han esforzado para salir adelante, la verdad son un orgullo y un ejemplo a seguir de como no ha habido enfermedad que los aparte del trabajo, felicidades por su reportaje
DR.RAUL ALBERTO RUIZ ORTIZ. [1/20/2012 6:59:17 PM]
Como no recordar a Don Felipe(Don Pili) y a doña Juanita,grandes personas que han sabido formar una fuerte herencia familiar,me acuerdo de su puesto en el parque,cuando mi difunto padre ,y mis hermanos vendíamos Pepsi Cola,para esos carnavales,las reuniones familiares con los vecinos(Don Tino Rosado y su esposa,Don Alfonso Ruz y Esposa,El tío Américo,en fin...;los días de chamacos cuando jugábamos con Hipy,Galata,Tury,los hnos Peraza,Jósé Luis Gómez,Gaby Estrella,Campeón,Pancho,Mechi,Manzana,y muchos más) La Margarita es icono para nuestra ciudad !! Es punto de referencia en el estado !! Que Dios Los bendiga siempre !! Que la chaparra siga con ese empuje,(que ahí se gradúan de contadores públicos muchas chamacos) Que cumplan muchos pero muchisimos años más la Margarita !! Felicidades don PILI y DOÑA JUANITA,ASI COMO A TODOS SUS HIJOS,Y DEMAS FAMILIA !!
José Faustino Cervera Tejero [1/21/2012 12:09:02 PM]
Una fantántista historia, llena de esfuerzos y trabajos de nuestro querido amigo Dn. Felipe (PILINAS), pero se les olvido agregar que tambien, fue un incansable trabajor como cordelero. Saludos a toda su familia que han sido y son con su trabajo el exito del restaurante las (LAS MARGARITAS)

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